jueves, 29 de enero de 2015
domingo, 30 de noviembre de 2014
¿Y AHORA QUIEN NOS PODRÁ DEFENDER ?
Ahora que se fue
nuestro Chapulin Colorado, quien se enfrentaba a todo con osadía nadie
nos podrá defender sino nosotros mismos de nuestros Servidores Públicos, que
poco a poco se han apoderado de nuestras instituciones y se enseñorean como si ellos fueran los dueños. Un lugar
donde se ofenden cuando les pides cuenta y aun
encontrándolos culpables nos los puedes despedir. Hemos estado muy desatentos como ciudadanos y
en parte hemos contribuido a ello, y
ahora se han enquistado de tal forma que hasta el
servidor más humilde que nos atiende en la ventanilla se da el lujo de atenderte
de mala manera, hacerte esperar aun siendo hora de trabajo. Todos nos están
robando de una u otra forma, nuestro dinero o nuestro tiempo. Lo primero que
debería hacerse para elegir a un burócrata para cada puesto es haciéndole un
examen a concurso de competencia, y exigir que hagan su trabajo bien y
expedito. Estoy enfurecida por que las noticias no son halagadoras para el país
que ha sido tomado por una horda de rufianes y además en el día a día nos toca
vivir su ineficiencia. Me toco ir al tránsito de Playa del Carmen quienes han decidido que los ciudadanos
quienes vamos hacer algún trámite nos
estacionemos, no adentro de un estupendo espacio hecho para tal cometido con
sus cajones perfectamente pintados y lugares para discapacitados cerca del
edificio, sino por fuera de la barda,
donde a pesar de muchos meses de haber sido levantada su parte externa no cuenta con banqueta y está llena de huecos
lodosos que cuando llueve te obliga a tomar la calle. Si cuentas con
algo de suerte puedes tomar uno cerca de
la entrada o podrías llegar a estacionar hasta
una distancia de 100 a 200 metros dependiendo del horario del día. No hay ninguna preferencia para alguien
discapacitado o mayor. Cuando una señora con bastón preguntó si podía estacionar
adentro. No, le dijo el policía de la pluma de la entrada. Una vez estacionada
la mujer trató de cortar el camino entrando por el estacionamiento prohibido
para coches pero supo que también para peatones, la entrada no es por aquí, le
dijo el policía de mal talante, indicándole que era metros más adelante, sin
ninguna pizca de sentido común, donde además le toco caminar otros 100 metros
para llegar a las oficinas.
¿Díganme quien nos
podrá defender de nuestros propios servidores empleados, si ellos se enseñorean
como si fueran los dueños y los que les pagamos nos toca sufrir toda su
ineficacia?
domingo, 26 de octubre de 2014
2005 Crónica de un Huracán no anunciado... a 9 años de Wilma...
Octubre 2005
"Después del huracán Emily
pensé que había vivido todo en mi vida incluyendo el terremoto del 85. Cosas
nuevas para mí que vengo de una tierra que por su situación en el Caribe, no
tiembla y nunca pegan huracanes. Pero me equivoqué siempre hay algo más, las
posibilidades son infinitas y diversas: ¡Wilma!
"Después del huracán Emily
pensé que había vivido todo en mi vida incluyendo el terremoto del 85. Cosas
nuevas para mí que vengo de una tierra que por su situación en el Caribe, no
tiembla y nunca pegan huracanes. Pero me equivoqué siempre hay algo más, las
posibilidades son infinitas y diversas: ¡Wilma!
En donde vivo por decisión
propia, no está sino nuestro edificio que se alza en medio de la selva, como
escenario de una película de Fellini. Vivimos allí seis solitarios, a quienes
no nos atrae el bullicio y embeleco de la pequeña ciudad, sino el silencio del
entorno: Javier doctor de la Clínica del Carmen; Toño un músico y pianista que trabaja en hoteles; Héctor, arquitecto
supervisor del nuevo Wall Mart; Lalo comunicador , que a falta de conseguir
trabajo en su profesión, trabaja en una operadora de turistas; casa chica de algún político, inquilina que no se acababa de mudar, perpleja por el
lugar que había escogido su amante para
que viviera, y después del huracán nunca llego hacerlo; Y yo, recién llegada, auto exiliada del DF
encargada de nuestra galería CASAARCO en busca de las suaves brisas y la tranquilidad de
una ciudad al pie de una selva y a la orilla del mar.
La noticia que Wilma se había
convertido en el huracán más peligroso de la historia reciente me la
dio Teo, mi hijo, que había llegado el día anterior del DF para los premios MTV que se
realizaba en Xcaret, a los que su grupo de rock había sido invitado. Los evacuaban
junto con los demás artistas ese mismo día. Lo recordé gritándome que me viniera con él por la ventana de una camioneta
atiborrada de gente .
-¿Cómo dejar la tienda…el apartamento sin protegerlos?- , me quedaría sin duda.
Así pues, todos en Playa del Carmen sorprendidos por la noticia, desatados corrían de un lado a otro comprando tablas, clavos tornillos,
haciendo colas en el supermercado para avituallarse de agua y comida. Yo
también corrí a la maderería para cerrar la casa ya que el Emily en el pasado junio, se había llevado las dos enormes ventanas, inundándolo todo, mojando mi
ropa, la cama, muebles y lo demás que andaba por allí y por allá .
Esta vez, me dije, no va ser así. Con ayuda de la casera y
un borrachín que consiguió quien sabe dónde, pusimos las tablas que entonces
pensamos que habían quedado bien. Cuando llegué a la galería en la 5ª avenida,
la calle estaba desierta. Todos los vecinos habían tapiado temprano, para
ocuparse de sus casas. Al revés de cómo lo había hecho yo, así que me pregunté como el Chapulín Colorado:
-¿Y ahora, quién me va ayudar?-
Un muchacho pensé entonces que medio
despistado apareció caminando por la 5ª avenida sin un rumbo aparente y de inmediato lo aborde para que me ayudara. Lo hizo, no sin antes acordar un
precio, que en aquellas circunstancias me pareció nimio. Caí en cuenta más tarde, que lo
despistado había sido sólo una impresión, porque venía por toda la 5ª herramientas
en mano ayudando a tapiar negocio que se dejara, sin duda fue el día más productivo de su
vida. Cuando terminamos, aunque los vientos fuertes estaban anunciados hasta la noche, amenazantes ráfagas ya levantaban remolinos de polvo y las hojas del suelo. El cielo se oscurecía poco a poco, tanto que a las dos de la tarde ya se presentían las
sombras. Abajo de la
puerta y la vitrina le puse sellador para evitar cualquier filtración y me fui a conseguir algunas provisiones. Cuando
llegué al San Francisco, el único supermercado que hay, las estanterías estaban casi vacías. Compre lo que pude: galletas, pan, latas, pilas y agua que supe más
tarde que había sido poca.
Me fui a mi casa a esperar al huracán sintiéndome
segura con mi tapia, como cochinito con el lobo feroz. Me acosté en mi cama a ver la televisión tratando de
pasar el tiempo haciendo caso omiso a las mariposas en mi estómago, hasta que
se pudiera.
Los vientos afuera comenzaban a
sentirse más fuertes cada minuto, y cuando se fue la luz, las cosas no pasaban
a más. Una lluvia torrencial comenzó a estropear la situación, y en plena
oscuridad no me di cuenta por donde se colaba el agua a borbotones pues cuando me baje de la cama todo estaba mojado, chapoteando
decidí irme a la salita y pernoctar en
un poyo a manera de sofá que tengo. Acerqué mis velas, decidida a concéntrate en "Delirios" libro de la colombiana Laura Restrepo, según
consejo de Xavier que sin mucha
conciencia de aquello, te aconsejó que me la tomara
con calma. Hasta que además sentí un viento húmedo que me calaba hasta los huesos, como si hubiera
perdido el techo y estuviera a la intemperie,
como regadera la lluvia caía sobre mí en medio de la oscuridad pues las
velas momentos antes se habían apagado.
Escuché el ruido de la selva crujiendo bajo el peso de tanta agua.
Tarde me di cuenta que las
claraboyas con vidrios a los lados de la cama, lo único que no se había
tapiado, habían desparecido… era tanta el agua que entraba por los orificios y la fuerza del viento que tuve que recoger lo
que tenía allí y en cosa de minutos el viento y el agua arrasó con todo. El
único lugar que quedaba dentro medio seco era el baño que no tiene puerta sino
una cortina de cuentas de madera, que había amarrado, contra las ráfagas de
agua agarré la maleta que había llenado de libros, la tele, el radio, una neverita con
agua, el pan, las galletas y las latas leche y no me dio tiempo de más .
No recuerdo de donde saqué la
fuerza para jalar la cama tamaño matrimonial hasta la entrada del baño con un
colchón encima medio mojado que levanté para tapar la entrada, y allí… en el
piso me acosté con la linterna en una
mano, a la frágil luz de las velas vi mi realidad. Para entonces el apartamento
estaba a merced de los vientos huracanados y el agua. Las madera de las
ventanas tapiadas temblaban los vidrios
trepidaban queriendo salir volando de
tal forma que me parecieron en ese momento
tan mal puestas que lamenté no haber despedido al borrachín y haberlo hecho yo misma. Pasé la noche más
larga de mi vida en la que me sobró el tiempo
para pensar en cosas que hacía tiempo no hacía: en mi familia de Colombia
tan cerca de mi corazón y tan lejana al mismo tiempo, en mis padres a quienes
siempre les he agradecido mi feliz infancia y juventud, en mis hermanos, de
quienes las circunstancias me separaron físicamente
pero no de mi afectos. Sí, aquel temible
fenómeno fuera de serie que devastaba todo me hizo recordar pedazos de mi vida; las fiestas
bullangueras de carnavales, de comparsas y disfraces; alegrías juveniles, de
los piscinazos en mi casa…siempre llena de amigos; de las comodidades que
siempre tuve y entonces creía que así sería siempre ; Vi a la Barranquilla que
recuerdo de joven con inmensos
arboles sombreando los bulevares, con
bellas acacias florecidas en los jardines,
los arboles lluvia de oro de la calle 52, tal vez sin mayores atractivo para los que la
visitan pero con amables recuerdos para los que la vivimos los cielos infinitamente
azules los 365 días del año que tal vez
no aprecié lo suficiente .
Pensé en Xavier , con su madre
enferma al borde de la muerte, su infinito amor y paciencia para atenderla. En
Emily estuvo a mi lado, y lo imaginé seguramente muy preocupado por mí, sabe que mi fortaleza
de siempre no siempre me acompaña en estos últimos tiempos, lo amé más
que nunca y lamenté no haberme detenido
para decírselo la última vez que lo vi, ocupados en los trajines del día día pues entonces no pudimos imaginar ninguno de
los dos, la magnitud de aquello.
Por supuesto recordé a mis
adorados hijos: Paola y Teo cuando eran pequeños jugando en aquella
pileta llena de arena de mar que teníamos en nuestra casa de Puerto Colombia;
los vi adolescentes en el estudio de la casa familiar viendo caricaturas en la televisión
recién levantados un domingo cualquiera, comiendo cereales, mientras lo
hacíamos nosotros .
Y entonces me pregunté:
¿A dónde se fueron todos esos
tiempos vividos? ¿Adónde se fueron las alegrías, las tristezas, y los vientos
suaves de entonces? ¿En dónde están todos aquellos momentos? En la oscuridad aterradora
me volví a encontrar con la vida recia
que me estaba tocando vivir de
experiencias muy fuertes por dentro y por fuera. Abrumada, lloré no sé cuánto
tiempo.
Pensé en Dios… sabiendo que
después de la tempestad viene la calma. Esperando la paz anhelada, aplazada por
los vientos una y otra vez, en un Caribe indomable, reacio con nosotros y con
otros muchos, que queremos vivir por aquí lejos del tránsito y de la vida
agitada de la Ciudad.
-¡Paradojas de Paradojas! –
Exclamé…
Cuando sentí amainar los vientos,
después de 30 horas pues el ojo del huracán daba la vuelta. Salí debajo del
colchón para ver mi casa completamente devastada: Wilma había derribado la puerta de
la entrada y había hecho de las suyas con la cocina, de la que se chupo toda
las frutas y las latas que allí tenía y las tiro a la selva sin empacho y lo
que no pudo estaba regado por el piso inundado .
Bajé las escaleras que están a la
intemperie, pegada a la pared y arrodillada agarrándome de nada…Llegue a casa de los vecinos de la
planta baja, a quienes entonces poco conocía, donde me dieron posada, ropa seca y comida los siguientes
dos días. Cuando finalmente paso el
huracán, Lalo y yo, y sus dos familiares Hilda mamá y Hilda hija también allí
alojadas, salimos a ver una selva vencida, doblada por el agua, en un silencio
consternado, sin sonidos de pájaros, ni de grillos, sapos o chicharras. Mi coche
en el medio de un lago lo pudimos encender y sacarlo a un mejor lugar. La brecha
que lleva al edificio tenía ocho grandes árboles atravesados, que no
pudimos mover ni un centímetro. Nos tocó salir empapados a través de aquel río
en que se había convertido el camino, con el agua a la rodilla, esperando que las serpientes
estuvieran tan temerosas como nosotros y no se les antojara moderno y nos
fuimos a la ciudad en el coche de Hilda
mamá que había dejado de manera ineligente en el estacionamiento del Hotel Flamenco
Xcaret a unos 700 metros. Al llegar a Playa del Carmen constaté que mi celular todavía tenía pilas, no me puede comunicar con Xavier, pero la llamada entró sin problema con Paola. Cuando oí su voz querida no pude
dejar de llorar, ella le avisó a su papá
y a Teo que estaba bien, a mi familia
en Colombia, a todos.
Las siguientes dos semanas las
hemos vivido esperando que los servicios se normalicen : la luz, el agua ,las
señales de televisión, la cobertura de los celulares , el plomero para los
tanques de agua, que se zafaron de los tubos y volaron, y se podían ver desparramados por el lugar ; al eléctrico, al
vidriero, al carpintero, y hoy un mes después se restableció el aeropuerto y
llega Xavier. Parece que no hubiera pasado nada, la ciudad lista para recibir
los turistas, pero a mí me pasaron muchas cosas: la más importante es que quiero más a todos. A Xavier , a Paola y a Teo, a mi entrañable familia colombiana, a mi familia mexicana,
a todos mis amigos que me recordaron y a
los que no. Aprecio más lo que tengo, cada día doy gracias de poder celebrar la
vida con el sonido de los pájaros que reconstruyen naturalmente sus nidos una
vez más sin preguntarse nada, una lección para aprender. Bañándome en el azul turquesa del mar de por aquí me siento como nueva.
Gracias a todos por estar allí...
"
viernes, 22 de noviembre de 2013
A DONDE SE VA EL TIEMPO
El otro día oí a una muchacha yucateca que me atendía en el mostrador de una aerolínea que le decía a
otra - “el tiempo ahora se gasta más
rápido” - y todos los que estábamos
allí reímos de buena gana no sin antes
concederle la razón. Y no es que los minutos tengan menos segundos, ni las horas menos minutos, o las semanas menos
días somos nosotros que sin duda lo percibimos de manera diferente. Porque entre más contamos con cantidad de
artefactos para ahorrarnos el tiempo, más nos falta. Ya no tenemos que ir al
correo más cercano a enviar una carta o abrir nuestro buzón para
esperar una sino que recibimos tantos
correos y estamos en contacto con tanta
gente de una manera tan abrumadora que
rebasa varias veces el tiempo que nos ocupaba antes. El ahorro de tiempo enseguida es ocupado de inmediato por otras necesidades y oportunidades creadas.
Como los teléfonos celulares, que
nos han creado la enfermiza necesidad de
estar en todo momento en contacto con todo el mundo. Necesidad que
adquiere los derechos de inclusive
irrumpir en la hora de las comidas y del
sueño, como si el mundo no continuara su inexorable movimiento al
desconectarnos.
Recuerdo que antes mi tiempo duraba más, y los años eran tan
largos, que alcanzaban para todo. Y no solamente cuando era niña y las vacaciones
de la escuela en el verano se me hacían tan largas que al final me aburría y
me urgía empezarla. Ahora con eso de que todo lo que se hace
puede ser “exprés”, la vida se ha vuelto
una suerte de torbellino que cuando se detiene nos damos cuenta que han pasado los años y aquellas cosas que siempre
quisimos hacer para las que necesitábamos tiempo nunca
las hicimos.
Cuantas veces nos repitieron satanizando el ocio cuando éramos niños o jóvenes ¡Qué manera de perder el tiempo! Cuando
tal vez
estábamos oyendo nuestro disco
favorito, o platicando con nuestros amigos en la puerta de la casa, o tumbados en la playa simplemente sin hacer nada. Nos enseñaron que el ocio es un pecado y la
ocupación era sinónimo de santidad.
Con estas reflexiones en mi cabeza me he dado cuenta que el tiempo nunca sobra,
ni se ahorra , SE BUSCA… cuestión de consciencia, pues hay cosas que no
son productivas según los nuevos valores
impuestos por una sociedad que mide la felicidad, la embotella, dosifica y la trata de
vender como vende los tiempos compartidos; una semana de vacaciones de escenografía, de diversión sin límite,
rezan los anuncios de ventas, que cuando
se acaba seguimos tan vacíos como antes …
Buscar el tiempo para las cosas esenciales sigue siendo un
reto para todos…por que estas no tienen tiempo por si mismas sino hay que dárselo
como sería poder disfrutar a nuestros
hijos en sus actividades, visitar a la
familia, hacer algo creativo o tal vez
leer aquel libro que hace meses se ha quedado en nuestra mesa de noche…Ahora aún
más que los años no duran lo que antes.
jueves, 7 de noviembre de 2013
EL ARTE CONCEPTUAL DE MARINA ABRIMANOVIC*
Ayer tuve la oportunidad de ver el documental de esta
artista plástica famosa por sus propuestas de Arte Conceptual con instalación
y performance. Hoy en día es reconocida mundialmente por la antología de su obra que le hizo el MOMA
de Nueva York, hace tres años y hoy la volvemos a recordar por este documental de muy buena factura.
Tenemos que reflexionar sobre esta nueva forma de abordar y de
impactar al público que se encuentra deseoso de experiencias
que los incluya, que los haga pensar …
esta propuesta de la artista yugoslava que viene de una familia de militares de la
antigua comunista Yugoslavia que poca oportunidad tuvieron de darle el amor
necesario a su hija que se refugia en el amor de su abuela.
Su obra anterior magníficamente recreada con una museografía impecable en el MOMA nos muestra su recorrido en este camino
del performance conceptual con propuestas iniciales de gran dolor y desgarradores gritos
a través de la flagelación y violencia, para mi destacable su valentía. Posteriormente
pasa a propuestas de largas caminatas testimoniales de gran soledad y perseverancia como la que hace de la muralla
china. En este camino del ARTE recibe la propuesta del MOMA de
Nueva York que la catapulta a la cúspide de sus carrera a sus 63 años. Su larga experiencia de vida y resilencia
transforma e enriquece su espíritu que ahora muestra una faceta diferente, nueva, un SER
lleno de sabiduría dispuesta a DAR AMOR AQUÍ Y AHORA una propuesta simple pero al mismo tiempo llena riesgos de
gran fracaso o gran éxito .
Entonces... se sienta en
este espacio museográfico durante tres meses frente a una silla donde lo único que
hace el público es situarse frente a ella para recibir :
THE ARTIST IS PRESENT, en español EL ARTISTA ESTA PRESENTE es el nombre de la muestra.
THE ARTIST IS PRESENT, en español EL ARTISTA ESTA PRESENTE es el nombre de la muestra.
Setecientos cincuenta
mil personas pasaron por la mirada de la artista en perfecto estado Zen brindando a su audiencia solo eso, su instante de AMOR dirigido a la persona enfrente de ella. En el
documental se puede ver a cientos, sus expresiones,sus gestos que muchas veces
reflejaban sus propias angustias, su
propio amor, hasta las lágrimas. Alrededor
de este espacio miles de gentes solo
observaban curiosos en silencio a la artista sentada allí ocho horas, sintiendo
la inexplicable energía de la sala. Muchos
repetían la experiencia una y otra vez e iban hacer la cola interminable afuera del museo. De gente
que llegaba inclusive tres y cuatro horas antes de que se abriera el lugar para poder tener este contacto visual y energético con Marina.
¿ARTE? Preguntaban en los noticieros… Hoy en día si un artista quiere impactar a un público mayor debe
ser integral. Difícilmente podrá
presentar una obra sin una instalación y un performance que muestre algo más
allá de lo que dice sus cuadros. Porque
además tiene que compartir su alma …
Fecha de nacimiento: 30 de noviembre de 1946 (edad 66), Belgrado, Serbia
Cónyuge: Neša Paripović (m. 1971–1976)
Períodos: Arte conceptual, Arte contemporáneo
martes, 29 de octubre de 2013
¡QUE LO HAGA OTRO!
Sin duda si todos pensáramos en el bien común nuestras vidas serían diferentes. Asi sería si cada vez que tomamos una
decisión nos detenemos a pensar en qué afectaría a otros… Imagínense salir
de una habitación y apagar la luz si no se va usar y pensar no solamente en lo que afecta a nuestro
bolsillo sino también en lo repercute como onda expansiva que llega hasta la
economía del planeta entero, un instante es parte de los miles de millones de
instantes que compartimos todos los
seres humanos en beneficio o perdida de
los demás. Con la globalización hemos
creado una dependencia unos de otros en todos los aspectos, sin duda
el económico, el político y el de las
comunicaciones los mas importantes que permean todo, tanto que en nuestra vida diaria podemos usar la misma ropa que alguna persona en Hong Kong, la misma música que alguien en Lituania ,
ver las mismas películas que en Rusia, amar a los mismos artistas que los franceses…
y en Playa del Carmen comer las mismas clases de pasta que en Italia.
Sin embargo
la gran paradoja es que individualmente nos encontramos cada vez más solos.
Tenemos nuestra propia información especializada en nuestros intereses a través del internet, hacemos nuestras
relaciones a través del facebook y de nuestro teléfono, vivimos el cada día más intenso ...pero a través de las series o las telenovelas de la televisión. Y nos sentimos realizados cuando
la protagonista se casa con el amor de su vida en fastuosas bodas o cómo Jennifer
Aniston sufre, ama y crece ante nuestros
ojos en medio de queridos amigos y divertidas situaciones.
Es por eso
que los instantes de vida se nos cuelan entre los dedos sin darnos
cuenta postergando nuestras
responsabilidades como seres humanos delegándolas en alguien más … desconocido,
¡QUE LO HAGA OTRO¡ no participamos de iniciativas para mejorar nuestra calidad de vida, no pensamos en un instante en el bien común… y para que las cosas cambien en nuestra vida , cambien en nuestra ciudad, cambien en nuestro país, cambien en el mundo debemos cambiar aquel único instante que está en nuestro poder ahora …
¡QUE LO HAGA OTRO¡ no participamos de iniciativas para mejorar nuestra calidad de vida, no pensamos en un instante en el bien común… y para que las cosas cambien en nuestra vida , cambien en nuestra ciudad, cambien en nuestro país, cambien en el mundo debemos cambiar aquel único instante que está en nuestro poder ahora …
Al clamor de
que no hay eventos culturales en Playa del Carmen apoyemos los que existen con ACCIONES
concretas por lo menos asistiendo a ellos.
sábado, 12 de octubre de 2013
DESMANTELAMIENTO DE LA CASA DE LA CULTURA DE TULUM,
Primeros estragos de la desaparición de la Secretaría de
Cultura de Quintana Roo en la zona sur
de Quintana Roo
Si había un faro en el horizonte cultural dela Riviera
Maya era la Casa de la Cultura de Tulum.
Conocí a Giovanni Avashadur* hace 10 años
cuando llegué a Playa y era desde
entonces director de la Casa de la
Cultura de Tulum. Giovanni hizo este lugar de puertas abiertas a todas las expresiones
artísticas y a todos sus protagonistas, siempre
recibió a todos los que de alguna
manera u otra pasamos por allí. La casa de la cultura era la
vida cultural de Tulum, exposiciones, eventos,
talleres de artes plásticas, danza, teatro, donde niños, jóvenes y toda la comunidad podía asistir. Fundador y miembro
destacado del Festival de la Tortuga Marina que año con año convoca a artistas y
ambientalistas a trabajar en pro de la
toma de conciencia sobre su preservación.
Es inaudito que sin
previo aviso y sin ninguna clase de
atención a quien estuvo 14 años al servicio de y por la Cultura de Tulum y de
la zona, fuera despedido y con él todos
lo laboraban en la Institución.
La razón... el recorte presupuestal de la Secretaría de Cultura estatal y su fusión con la Secretaría de
Educación , misma que usará el inmueble para sus oficinas . De qué sirve una instancia que debería enseñar los patrones de
conducta de una sociedad cuando ella misma no puede llegar con las
premisas básicas de la educación que permite que todos los seres humanos
podamos convivir, Saludar y dar las
gracias .
Los maestros en las calles infringiendo todo tipo de reglas para la convivencia, infringiendo leyes
que a todos los demás se nos exigen, demostrando una falta de respeto por ellos
mismos , por la sociedad, por su
quehacer como educadores, no es difícil de
comprender esta situación cuando sin ningún respeto en Tulum nos quitan un espacio de Arte y Cultura por
oficinas para llenar cuotas burocráticas.
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