martes, 13 de marzo de 2018

¿Qué celebramos las mujeres?


El pasado 8 de Marzo recibí por el WhatsApp de amigos y amigas  felicitaciones por ser el día de la mujer y vi que hay un desconocimiento de lo que en realidad se debe conmemorar.    La verdad, me sentí incómoda porque a todas, y a todos  estimo y me provocó hacer un meme que dijera ¿Qué celebramos las mujeres?  cuando precisamente sacaba del INEGI y varios medios de  comunicación las estadísticas de los feminicidios en México para los datos duros que incluí en mi Obra “Mira cuántas faltan” expuesta en la colectiva “Mira cuántas somos” en la  Galería 18  de Playa del Carmen; cada 4 horas muere una mujer en México. El 38% de los feminicidios son cometidos por esposos, parejas sentimentales o novios. El 62% por maltrato, abusos sexuales como mercancía desechable "Úsese y luego vótala". Estas cifras podrían subir si los protocolos internacionales de los Ministerios Públicos se llevaran a cabo conforme a la ley. Las cifras en el mundo de feminicidios son escalofriantes, así como la barbarie contra las mujeres en muchos países en pleno siglo 21. Me afectó mucho que las mismas mujeres en general no tenemos una conciencia de lo que significa ser mujer para una inmensa mayoría, hasta que nos toca vivir alguna discriminación o acoso.
Hace solo 100 años no teníamos ningún derecho. ¡Vamos! ni la patria potestad de nuestros hijos a pesar de que los parimos.  En Estados Unidos la mujer  obtuvo el derecho a votar en 1920 y en México hasta 1953… ¡Imagínense la lucha!   ardua y permanente. 
Muchas mujeres al nacer ya  tienen perdida la batalla. Depende de donde nazcan; país, credo, cultura, situación social, educación y aun así ninguna estamos exentas de encontrarnos en el momento preciso en el lugar equivocado…
De nosotros depende la vida en este planeta y tal parece que el exterminio seguirá sino hacemos algo…por lo pronto dejar de felicitarnos por el día de la mujer.  Mas bien, conmemoremos aquellas pioneras trabajadoras que murieron encerradas en una fábrica en Nueva York, (que ya no supieron que sus muertes sirvieron para obtener mejores condiciones laborales),  aquellas activistas  que permitieron y que permiten  que hoy tengamos más derechos, aun cuando todavía faltan muchos…
Necesitamos hoy  más  Marcelas Legarde, más  Marta Lamas, más Glorias Allred,más Ophras, más Malalas…muchas más.

viernes, 16 de febrero de 2018

COLABORACIÓN EN LA JORNADA MAYA Marisol y León

 EL MUNDO DE  MARISOL D´ESTRABEAU Y LEÓN ALVA

FOTOGRAFÍA:XAVIER DE MARÍA Y CAMPOS 

No nos fue difícil llegar a la casa de estos dos artistas plásticos  cancunenses. Al igual que caperucita roja, el camino está lleno de sus  rastros inconfundibles: un muro en un callejón pintado con los seres fantásticos  del mundo de Marisol  que nos conduce a su casa,  y justo enfrente de ella  una intervención en azul de León;  mujeres de ojos grandes que vuelan en el inmenso muro de la parte de atrás de la casa del vecino. Rodeados de su mundo entramos. Su casa es una galería abigarrada de su prolífico quehacer de muchos años en el arte. En medio de ella  Marisol y León me reciben con su pequeño Sirius, su mejor creación, que me  mira con los curiosos,   inmensos ojos de bebe  querido.

No hay un espacio que este libre en la pared de la sala, del comedor y hasta el baño, puedo afirmar que no hay espacio para otra pasión fuera del arte.
-Nosotros comenzamos como roomies, compartíamos la renta de   un estudio de trabajo cerca de aquí. - me dice Marisol- y míranos se ríe, ahora casados y hasta con un hijo. Mis padres entonces pusieron el grito en el cielo, imagínate ¿cómo iba a compartir con un hombre un espacio y más, 20 años mayor? Pero desde siempre cada quien tenía sus intereses, sus líneas de trabajo. Claro uno comparte, tips, y siempre   hay una   ayuda mutua.
- Yo soy muy independiente y voluntariosa como toda una Aries. Estudié Diseño Gráfico en Monterrey y mi intención era dedicarme a eso, pero mi encuentro con la pintura    es a través de mi búsqueda en diferentes espacios y talleres; el de arte con su particular olor. Los tubos de pintura de colores, los pinceles, la tela en blanco...me cautivaron y  me puso en contacto con lo que quería hacer en mi vida.
La obra de Marisol da la sensación de entrar a su mundo onírico muy particular, donde seres fantásticos, transmutados en otros igualmente imaginados, sirenas con colas infinitas, animales disfrazados de animales cobran vida. Pinta de manera  lúdica, donde los  recuerdos infantiles los transforma en una propuesta  muy personal, usando las formas y el color sin ningún recato.
 -Para mí no hay impedimentos al crear una obra, la planeo, pero no siempre es lo que resulta-
-También estoy haciendo escultura en bronce, en fibra de vidrio de estos seres; tengo obra en serigrafía, grabado, ilustración, diseño y  arte digital. Me encanta experimentar con técnicas y materiales.  Y últimamente me han invitado mucho hacer Arte Urbano.  Organizaciones   locales como CIMUC, el Urban Art Fest de  la Fundación Oasis. Tengo mural en  Holbox, hice uno con el  IPAF  en Tepoztlán; participo en   el Festival Concreto en Fortaleza, Brasil; el Festival Constructo en Ciudad de México y otros. Me gusta hacerlo, ahora me hicieron una invitación para Suráfrica, pero con el pequeño Sirius me quedaré en casa.    
Marisol ha expuesto de manera colectiva e individual en México y en muchas partes del mundo. Fue ganadora del PECDA en Benito Juárez.  Es originaria de Poza Rica, Veracruz.
León Alva es otra historia, llega a Quintana Roo de la Ciudad de México después del terremoto del 85, huyendo de las complicaciones de la Ciudad, acrecentadas por el momento que vivía.
-Soy autodidacta, no obstante, mis 30 años de carrera habla de que cuando se quiere, se puede. Siempre me vi pintando, y aquí estoy. No puedo decir que he llegado, pues en esto nunca se puede decir que uno ya llegó, siempre hay un escalón más para subir y para crecer. No me puedo quejar, vivo la vida que escogí vivir.
En el comedor una enorme tela de una explosión de colores, y de la misma línea veo varios, e inclusive en una portada de uno de sus libros. Pero lo más recurrente y trasciende todos sus conceptos son estos personajes, sobre todo mujeres de ojos enormes, que nos miran desde otro mundo. Ojos que muchas veces son como lagunas o cosmos infinitos de miradas insondables y enigmáticas que  seducen. La factura de cada una de las telas es impecable. Su pintura es minuciosa, planeada y perfectamente ejecutada. También en el comedor, me asombra la mujer de ojos grandes luciendo pelos de peces perfectamente acomodados, finamente detallados; animales y personajes de todo tipo vuelan a su alrededor orbitando el mundo  de esta mujer “Alvana”.  Igualmente, de excelencia la detallada ejecución de la colección de personajes mosaicos que seguramente se llevó meses en su realización.
Recordamos juntos los tiempos en los que exponía en el foyer de los elegantes centros comerciales de la zona hotelera de  Cancún;  su obra estaba presente en todos los espacios y galerías para artistas de entonces.  Todavía hoy lo podemos conseguir de manera permanente en el Fiesta Americana Grand Coral Beach y tiene temporadas en las que pinta en vivo en el restaurante Le Basilic del mismo hotel.
Subiendo por las escaleras hacia el segundo piso, la colección de dibujos   en tinta china, personajes raros con complicados y elaborado vestuario. Así seguimos al cuarto principal donde tiene   su colección personal. El corredor hacía el estudio que comparte con Marisol no se salva, de piso a techo lleno de pinturas.
-Mi musa es el trabajo, soy incansable y las ideas siempre me llegan creando- concluye León.


martes, 16 de enero de 2018

LA JORNADA MAYA/ JACOBO ROA/ EL SUEÑO DE VIVIR DEL ARTE



Tenemos todos los consensos de que es difícil vivir del arte, aun cuando sabemos de muchos artistas que no solamente viven de él, sino que son personas adineradas.  El artista hoy en día debe ser talentoso y además  saber cómo venderse en ese nicho de mercado.
En ese camino cuesta arriba está Jacobo Roa, un artista plástico que vive y le apuesta a Playa del Carmen para crear su forma de vivir. Y digo cuesta arriba, porque en Playa del Carmen no hay una sola pared seria y formal para exhibir arte visual. Aun cuando me cuenta que desde hace 9 años participa en el evento de todos los jueves en la 5ª Avenida llamado CAMINARTE, que para él ha sido una ventana al mundo que lo ha podido encontrar; se puede decir que prácticamente tropezándose con su exhibición. De ahí le salió su primera exposición en el exterior, de ahí su obra se ha ido en manos de los turistas que lo han podido valorar, inclusive hasta Australia. Estos mismos lo han recomendado y se ponen en contacto con él.  Allí ha encontrado   coleccionistas que han apreciado su obra y año con año, lo vienen a ver.
Jacobo no está estacionado, fue llamado a intervenir una mano del reconocido artista Pedro  Friedeberg, para una subasta altruista en el Franz Mayer,  su participación en la última bienal de Yucatán atrajo   mucho interés por él. Fue merecedor del Premio Municipal de Artes Plásticas 2015 de Solidaridad y así… va remontando.
¿Cómo llegas a saber que quieres ser un artista plástico?
J.- Pues mi camino es de largo aliento, pues desde chico tengo la oportunidad de viajar mucho con  mi padre, ingeniero geólogo, sobre todo  el centro de México por sus  diferentes comisiones de trabajo. Y curiosamente es él, sin saberlo, quien influye en mí. Esos viajes me  despiertan el gusto por la cultura mexicana; sus ciudades y pueblos, la arquitectura , su  campiña, la comida, la  música  y  colores.  Nos llevaba a los Museos de sitio, admiraba mucho el arte sacro de las iglesias.  Esa  experiencia desarrolló en mí el interés   por la arquitectura y hoy en día esos   recuerdos que  guardé de manera inconsciente en la memoria,  son ahora una fuente constante inspiración. 
Fui un niño muy inquieto, aprendí a leer y a escribir antes de llegar a la primaria, pero igualmente   indisciplinado. Mientras todos atendían la clase,  llenaba al lado de las sumas y restas caricaturas de mis profesores, y dibujos de cualquier cosa que me llamaba la atención. En las tardes, después de clase asistía de  manera regular  en el exconvento de San Agustín a estudiar arte, pero mis dibujos nunca fueron del gusto de mis maestros quienes  nunca pudieron encasillarme.  No he sido de deportes de equipo, no me gusta el futbol, ni verlo ni jugarlo. Para mi la bicicleta era mi mayor diversión, por la libertad que me daba.  
¿Cómo llegas a Quintana Roo?
J.-Termine la prepa seguro que sería arquitecto a pesar de la presión paterna por la ingeniería, como si lo hicieron mis hermanos. En aquella época ser artista no era opción. Hice el examen de admisión y no pase, eso determinó de alguna manera mi vida. Aproveche ese año para irme de viaje, con el dinero que me pagaban por hacer caricatura política para un periódico panista local; me pasaban una foto de algún político que ni conocía y le hacia su caricatura, me iba muy bien con eso pues las hacía muy rápido…
Ese viaje fue a Quintana Roo. Conocía muchas playas del Pacifico, pero no las del Caribe… primero visité Playa del Carmen y enseguida pensé, no sé cómo le voy hacer pero aquí quiero vivir.
Pero realmente me dieron trabajo en Cozumel en el área de alimentos y bebidas en el Hotel Hard Rock. Afortunadamente consigo donde vivir en una especie de “Melrose Place”, donde uno de los vecinos era el artista pintor Galo Ramírez que vivía con su novia, una cantante de Blues canadiense. Me encantaba ver su estilo de vida, la   bohemia, su estudio siempre lleno de música, de intelectuales  amigos. En las mañanas que tenía libre pinto con él, me da tips…y puedo decir que es en Cozumel cuando siento   que eso es lo que quiero hacer y   la vida que   quiero vivir. 
Jacobo  estaba lejos todavía de asentarse en un sitio y su natural inquietud  lo lleva en 1996  a San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, durante cuatro años. Hacía poco había surgido el movimiento Zapatista, la ciudad esta efervescente, multitud de extranjeros llenan sus calles coloniales, atraídos   por   vivir revoluciones ajenas.

Que mejor que un bar restaurante al que llamó “La Creación”. Pues no alcanzó, ser el punto de reunión de la bohemia, de artistas, escritores reporteros, de múltiples nacionalidades para sostener sano el negocio. Cuatro años después comienzan a hacer el drenaje profundo justo enfrente de su espacio y es la gota que derrama el vaso.
Vivir de su arte es el sueño que avanza lento en su proceso de maduración, en ese entonces en búsqueda de una identidad propia   y fue   en Chiapas donde encontró el mejor caldo de cultivo para descubrir el estilo que lo distingue hasta ahora, me dice. Sin embargo, sin nada que lo atara toma  la oportunidad de unirse a la Caravana Zapatista, que se organizaba por todo el país. Agarra lo que le quedó y se trepa a ella.
J.-  Llegar al Zócalo de la Ciudad de México fue una experiencia única, porque sabía era irrepetible. Mi   romanticismo revolucionario me reconecta con pasión con la expresión artística que me lleva  a   Oaxaca. Allí entro a estudiar de manera formal artes plásticas en la escuela Rufino Tamayo. En ese entonces había un movimiento plástico muy importante en la Ciudad. Pero los artistas en Oaxaca se manejaban en tribus, y después de dos años no logro encontrar   mi espacio en esa elite, igual considero que tal vez todavía no estaba para las grandes lides… Así pues  retomo el sueño de vivir en Playa del Carmen.
Consigo trabajo rápido en la Bodeguita de en Medio , por mi experiencia previa. Era la franquicia directa de Cuba, y  el gran atractivo fue que me llevaban a Cuba, donde paso dos meses a entrenarme.  Feliz, disfruto el Arte cubano, sus Museos y galerías.  
Poco tiempo después conozco a Siria, una compañera  de trabajo cuya lengua materna es el maya ya que   se levanta con su abuela cerca de Carrillo Puerto, de padre español.  Desde entonces es mi compañera con la que tengo dos  hijos, Romina e Ian. Ella me aporta la sabiduría popular y el  amor por la cultura maya.
Jacobo tiene futuro prometedor en las artes plásticas, sus cuadros ya circulan por el mundo entero. Hoy en día vive solamente de pintar con su mente puesta en lo que quiere, lo que puede llegar a ser. Su estilo es muy propio, cuando lo conoces y  te topas con  un cuadro de él,  se identifica de inmediato… ese es un ROA.

Jacobo Roa nace en Ciudad de México en 1972. Su niñez y juventud transcurre en Guanajuato. Estudia en la escuela Rufino Tamayo de Oaxaca. La obra de Jacobo la podemos situar dentro de un realismo (mágico) caótico e irreverente. Es necesario interactuar con su obra y   para   perseguir su mensaje implícito en sus abigarrados lienzos con pistas laberínticas y enigmáticas. Usa el color a la mexicana, sin términos medios, de manera intensa y sin prejuicios. Sorprende e irrumpe dentro de los esquemas con osadía.
Sus influencias vienen del movimiento surrealista que se dio en México, con la presencia  Remedios Varo y  Leonora Carrigton, sobre todos.  De Pedro Friedeberg que llega a la escena posteriormente. De los modernos José Luis Cuevas y Diego Rivera. Del escritor chileno Alejandro Jodorowsky. Su serie los Psicomagos, está inspirada en su libro Psicomagia.
Su obra forma parte de colecciones particulares de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Japón, Brasil, Alemania, Italia, y Portugal, entre otros.


jueves, 7 de julio de 2016

AMOR REVOLUCIONARIO


En los últimos tiempos  una oleada de odio se ha desatado por el  mundo. Odio hacia quien no profesa mis mismas creencias, odio a quien tiene el color de la piel diferente, odio al que tiene  preferencia sexual diferente, odio a los desplazados de sus tierras, odio  simplemente a quien tiene o no tiene lo que yo tengo.
Es tan fuerte este Odio, que es de unos pocos, parece que desplaza a los muchos que pensamos que el AMOR debe ser la base de la vida.
Josefin Henlund* nos propone el AMOR como una práctica revolucionaria  y desde su punto de vista la única fuerza que puede marcar la diferencia en un mundo como el de hoy.
La pregunta sería si sabemos lo que significa amar. El amor verdadero es una práctica de todos los días, se forja a través de  acciones congruentes con lo que pensamos. Es un compromiso permanente con el otro que despierta sentimientos que se cultivan y pertenecen a  este superior. La solidaridad, trabajar por el bien común, la compasión, la comprensión, el dialogo, la amistad…pero muchas veces hablar de estas cosas parece ser para muchos de los intelectuales ingenuo y casi siempre no le llaman a las cosas por un solo  nombre: AMOR o falta de él. Así nace el racismo, la xenofobia, sectarismo, marginación, autoritarismo, fundamentalismo.
En una sociedad  competitiva, donde todo lo que  interfiera con la productividad, y la  eficiencia que se da en  horarios extendidos hasta el agotamiento, a la renuncia muchas veces de una vida personal. Así   el descanso, el esparcimiento donde podría florecer el AMOR  se le  restringe cada vez más  de una manera alarmante  y  queda reservado para aquellos  que lo pueden "comprar".  Una sociedad  que regula, que divide, que encasilla, que pulveriza, es una sociedad castradora y  no podemos dejar que esto continúe.
El AMOR pasa a segundo término cuando es mejor emplear a hombres que a mujeres, pues ellas significan  “problemas”, entre los que están el AMOR  y dedicación por sus hijos, que se enferman y  necesitan atención. El AMOR pasa a segundo término cuando somos incapaces de perdonar aun cuando eso signifique el conflicto y la guerra. El AMOR pasa desapercibido cuando consumimos y desperdiciamos aun sabiendo de los millones que no comen y que no beben. La indiferencia  es ¡falta de AMOR! Tenemos que tomar partido y luchar por ello. De pronto nos encontramos aprobando la desigualdad, la intolerancia, la mezquindad…Y así se ha dado  una trasformación en nuestros valores y  la inercia de los que pensamos diferente lo estamos dejando ser.
Calificar el éxito desde el punto de vista económico, nos ha llevado a la competencia sanguinaria que sacrifica lo que sea necesario para obtenerlo. Llámese familia, amigos, medioambiente o renuncia a una vida personal. Mundo donde no cabemos todos y aquí nos deberíamos preguntar ¿qué hago yo?
Quiero acabar con esta reflexión con la de otra mujer, la escritora argelina Houria Boutelja quien en la introducción de su libro “Los blancos, los judíos  y nosotros” se pregunta:

 "¿Qué ofrecer a los blancos a cambio de su declive y las guerras que éste anuncia? Una sola respuesta: la paz. Un solo medio: el amor revolucionario. Las páginas siguientes son sólo un enésimo intento –probablemente desesperado– de fomentar esta esperanza. En realidad, solamente mi espantosa vanidad me permite que lo crea."